Bacterias profesionales

Bacterias ProfesionalesHace pocos días tuve la fortuna de recuperar, aprovechando uno de esos arrebatos de limpieza de papeles y documentos, un examen de la asignatura de Ciencias que hice en Noviembre de 1985 (sí, yo fui a EGB…). Durante su lectura, no sin profunda añoranza de aquellos tiempos, reflexioné sobre la segunda pregunta del examen y su paralelismo con los entornos laborales que cualquier profesional puede encontrar a su alrededor durante su carrera. La pregunta en cuestión pedía identificar los tipos de bacterias por su biología y ésta la respuesta que completaría hoy día:

  • Parásitas: aquellas que viven sobre otros seres vivos a los que causa enfermedades. Cuántos profesionales son verdaderos parásitos que sobreviven gracias a talentosos y brillantes compañeros. El parásito se esfuerza por hacerse dueño de los éxitos y logros que consigue el huesped y vive a expensas de los objetivos que éste último pueda alcanzar, contribuyendo poco o nada a su consecución. En ocasiones, el parásito puede llegar a vivir dentro del huesped, ya que se ha apoderado de sus entrañas causándole auténticas enfermedades (malestar, burn-out, odio, descomposición…).
  • Saprófitas: viven sobre restos orgánicos a los que descomponen. Se pueden considerar, por tanto, bacterias beneficiosas, ya que ayudan a que “profesionales muertos” sean liberados de las organizaciones (aunque vuelvan al mercado laboral para ser absorbidos nuevamente).
  • Simbióticas: se unen a otros seres vivos para obtener un beneficio común. Reconocen en el paradigma ganar-ganar la forma de alcanzar los resultados y, por extrapolación, conciben que si mi empresa gana, también gano yo. Por ello buscan la asociación con otros buenos profesionales y alcanzar sus metas a base de un verdadero trabajo en equipo. Suelen agruparse en lo que se suele conocer como “Equipos de Alto Rendimiento”.
  • Autótrofas: obtienen la energía que necesitan para llevar a cabo su función por sí mismas (auto) y no necesitan de otros seres vivos (compañeros de trabajo). Se trata de esos profesionales que mantienen altos niveles de motivación por su trabajo, a pesar de que trabajan sólos, con autonomía e individualismo. Sacan la energía precisamente del trabajo, de la tarea bien hecha, que les retroalimenta para continuar realizando su función, bien en su organización actual o bien valorando otras oportunidades.

Ahora entiendo cuando mi médico de familia (antes de cabecera) me dice que no han de tomarse antibióticos sin receta médica. Que hay que valorar qué tipo de bacteria profesional se presenta en el cuadro médico y realizar un buen diagnóstico a base de una consultoría seria que determine el antibacteriano a administrar.

Seguramente aún me queden por presenciar a muchos afectados a mi alrededor. Sólo espero ser capaz de reconocer el tipo de bacteria que les afecta y el tratamiento adecuado que deba aplicarse.