Seleccionar por Valores

Seleccionar por ValoresEsta entrada está inspirada en una frase del que, probablemente, sea el seleccionador más conocido y respetado de todos los tiempos en nuestro país: Vicente del Bosque. Hace unos días comentó en una entrevista para televisión: “Los jugadores de la selección pueden fallar en lo futbolístico, pero han de ser impecables como personas”.

Y es que cuando tenemos un/a candidato/a frente a nosotros, invertimos una buena cantidad de minutos comprobando que es un pozo de sabiduría técnica, que podría escribir una enciclopedia con sus experiencias de gestión, que es un seguro de vida en implantaciones de éxito, etc.

Incluso casi se le llegan a presuponer ciertos conocimientos que, por la formación académica o experiencias internacionales previas (el caso de los niveles de idiomas), se convierten en un commodity sin mayor valor y no son parámetros que lleguen a suponer un factor diferenciador.

Pero lo que realmente nos estamos preguntando es: “¿encajará en mi organización?, ¿se adaptará a nuestra cultura?, ¿se integrará bien en el equipo con el que trabajará?,¿compartirá los mismos valores?

Aquí es cuando intentamos extrapolar sus comportamientos y conductas, observables en situaciones específicas de su vida personal y profesional. Esos rasgos singulares o características de cada uno (así lo denominaba el filósofo romano Boecio) que componen de forma inequívoca una personalidad. Nuestra labor pasa entonces por comparar estos factores con la “personalidad” de la organización. Es decir, cotejar la afinidad del candidato con los valores y la cultura coporativa.

Ampliando horizontes, las estrategias de marca empleadora que desplegamos apuntan hacia la difusión de los valores organizacionales, ofrecer una imagen atractiva de quién y cómo somos y, por tanto, cómo son y han de ser nuestras personas. En cierto modo, la frase de Vicente del Bosque que engendró este post viene a ser una frase de branding como seleccionador.

Cuántas veces los seleccionadores nos habremos sentido como Don Vicente pensando “mi candidato seleccionado no puede fallar como persona”…

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